Dzidzantún bajo asedio: denuncian ola de robos, silencio oficial y una policía “rebasada”… o ausente

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La delincuencia parece haberse instalado sin resistencia en Dzidzantún, donde habitantes denuncian que los robos de motocicletas, casas y ranchos se han vuelto parte de la vida cotidiana, mientras —acusan— las autoridades municipales permanecen inmóviles.

Vecinos aseguran que desde el nombramiento de la directora de la Policía Municipal, Virginia Aguirre Jamaica, los atracos se han disparado sin que exista una estrategia visible para frenarlos. La inconformidad crece entre familias que se sienten abandonadas y sin protección.

Las críticas también alcanzan al alcalde Ángel Guerrero Vivas, pues señalan que, pese a presiones dentro del Cabildo para cambios en la corporación, no se han tomado decisiones contundentes. Incluso circulan versiones entre pobladores de que la permanencia de la jefa policial se debe a supuesta información sensible que tendría sobre el edil, lo que alimenta aún más la desconfianza ciudadana.

La indignación volvió a estallar este fin de semana tras un nuevo robo en un rancho local. El ganadero Raúl Lizama G. denunció que delincuentes ingresaron durante la noche y sustrajeron dos motosierras y otros objetos de trabajo. En redes sociales, expresó su frustración al recordar que meses atrás ya había sufrido pérdidas cuando presuntos cazadores dispararon contra una de sus novillonas.

“¿Qué protección tenemos quienes trabajamos honradamente?”, cuestionó, advirtiendo que la desesperación podría empujar a algunos ciudadanos a tomar justicia por su propia mano, una señal alarmante del deterioro en la confianza hacia las instituciones.

Mientras tanto, en Dzidzantún los robos continúan y la sensación de indefensión crece. Para muchos habitantes, la pregunta ya no es si habrá otro atraco, sino cuándo… y si alguien responderá antes de que la paciencia —y la legalidad— se agoten.