Persistencia de la pobreza laboral golpea a millones de familias; Yucatán se mantiene debajo del promedio nacional

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La pobreza laboral en México sigue siendo una realidad difícil de superar para millones de familias, y los nuevos datos del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) revelan que el problema no solo radica en cuántos hogares viven esta condición, sino en el tiempo que permanecen atrapados en ella.

De acuerdo con el análisis elaborado con base en datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, el 65.7% de los hogares que se encontraban en pobreza laboral durante el cuarto trimestre de 2024 continuaron en esa misma situación un año después, en 2025.

La cifra refleja que, de los 11.9 millones de hogares identificados en pobreza laboral, cerca de 7.8 millones no lograron salir de esa condición, evidenciando que para muchas familias la pobreza deja de ser un episodio temporal y se convierte en un ciclo persistente.

El estudio destaca que la pobreza laboral ocurre cuando los ingresos obtenidos por el trabajo no son suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria de todos los integrantes del hogar, aun cuando exista empleo.

En el caso de Yucatán, el panorama mostró un comportamiento ligeramente más favorable respecto al promedio nacional. La entidad registró una persistencia de pobreza laboral de 60.6%, además de una reducción de 3.8 puntos porcentuales entre 2024 y 2025.

Aunque el indicador continúa siendo elevado, el estado se ubicó por debajo de la media nacional, lo que sugiere una menor permanencia de los hogares yucatecos en esta condición en comparación con otras regiones del país.

Las entidades con mayor persistencia de pobreza laboral fueron Guerrero, Oaxaca y Chiapas, todas con niveles superiores al 70%, consolidándose como los estados donde resulta más complicado romper el ciclo de precariedad económica.

En contraste, Baja California Sur, Quintana Roo, Ciudad de México, Campeche, Baja California, Aguascalientes y Tabasco reportaron porcentajes menores al 60%, posicionándose entre las entidades con mejores indicadores de movilidad económica.

El CEEY subrayó que para combatir la pobreza de forma efectiva no basta con contabilizar el número de hogares afectados, sino que es necesario identificar cuáles permanecen durante más tiempo en esta situación y enfrentan menores oportunidades de movilidad social.

Especialistas advierten que uno de los principales desafíos para las políticas públicas no es únicamente lograr que las familias salgan de la pobreza, sino garantizar que puedan mantenerse fuera de ella de manera sostenida.

El informe también pone sobre la mesa la vulnerabilidad de millones de trabajadores mexicanos cuyos ingresos continúan siendo insuficientes frente al aumento en el costo de vida, la informalidad laboral y la limitada estabilidad económica en diversos sectores del país.