La sorpresiva reestructuración de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay) comenzó a aplicarse este lunes con un cambio que no pasó desapercibido: mientras las áreas administrativas de mayor peso se concentran ahora en nuevas oficinas al norte de Mérida, el histórico edificio de la calle 60 con 65 y 67 operará únicamente como ventanilla de atención y pago.
La apertura del nuevo módulo de atención y autopago en la colonia Vista Alegre, sumado a las oficinas de la Colonia Alemán, consolida la operación estratégica en la zona norte de la ciudad. Sin embargo, el anuncio fue realizado con escasa anticipación y sin información pública clara sobre el alcance total del proyecto, lo que generó dudas entre usuarios y hasta entre trabajadores del propio organismo.
Empleados señalan que el destino del edificio del Centro fue manejado con versiones contradictorias: primero se informó que cerraría para entrar en remodelación; después se dijo que continuaría funcionando, aunque reducido a una simple ventanilla. Para muchos, el manejo del tema pareció más un “secreto de Estado” que una política administrativa transparente.
Usuarios advierten que la concentración de áreas estratégicas en el norte podría afectar directamente a quienes viven en el sur y otros sectores de Mérida, especialmente adultos mayores, personas con discapacidad y ciudadanos que dependen del transporte público. En la práctica, señalan, los módulos externos suelen resolver poco y obligan a los usuarios a peregrinar hasta oficinas centrales para concluir trámites o intentar —sin éxito frecuente— hablar con algún responsable.
El director de la paraestatal, Pancho Torres Rivas, enfrenta ahora el desafío de explicar una decisión que muchos perciben como improvisada. No se trata únicamente de mover escritorios, sino de las implicaciones en tiempos de traslado, costos y flujos de atención para miles de ciudadanos que requieren resolver problemas relacionados con un servicio básico: el agua potable.
La nueva sede fue inaugurada el pasado viernes y, de manera extraoficial, trascendió que en breve abriría otra ventanilla en la colonia Santa Rosa, al sur de la capital yucateca. No obstante, sería también con funciones limitadas, lo que refuerza la percepción de que la descentralización prometida termina siendo, en los hechos, una centralización geográfica hacia la zona con mayor desarrollo urbano.
En un organismo que desde hace años arrastra cuestionamientos sobre eficiencia y rumbo, la reestructura abre más interrogantes que certezas. Para muchos usuarios, la discusión no es si las oficinas son modernas o “fifís”, sino si la Japay logrará garantizar un servicio digno y accesible para todos, o si el norte seguirá concentrando decisiones mientras el resto de la ciudad hace fila.

