Nuevo capítulo de las factureras en Tabasco: contratos, poder y viejas prácticas bajo la lupa

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El discurso oficial de combate frontal a la corrupción vuelve a chocar con la realidad. Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (@MXvsCORRUPCION) destapó un nuevo caso que sacude al gobierno de Tabasco: Daniel Casasús, actual secretario de Obras Públicas del estado, habría canalizado al menos 12 millones de pesos a empresas factureras, presuntamente vinculadas a Hernán Bermúdez Requena, personaje ya conocido en expedientes de irregularidades administrativas.

La revelación no solo pone en duda el manejo de recursos públicos en una de las áreas más sensibles del gobierno estatal, sino que abre interrogantes más profundas sobre redes de poder, cercanía política y protección institucional.

Un funcionario con conexiones incómodas

Daniel Casasús no es un nombre menor dentro del tablero político. Además de encabezar la Secretaría de Obras Públicas, es amigo cercano de Andy y Bobby López Beltrán, hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Esa relación, aunque no constituye un delito por sí misma, alimenta suspicacias sobre posibles redes de influencia, favores cruzados y márgenes amplios de impunidad.

En un contexto donde la narrativa gubernamental insiste en que “ya no hay corrupción”, el señalamiento adquiere una carga política inevitable: ¿hasta dónde llega la separación entre el poder político y los negocios con recursos públicos?

Factureras: el viejo esquema que nunca se fue

De acuerdo con la investigación, los recursos habrían sido triangulados mediante empresas señaladas como factureras, un mecanismo clásico para simular servicios, inflar contratos o desviar dinero sin dejar rastro directo. Un esquema ampliamente documentado en administraciones pasadas, pero que, lejos de desaparecer, parece haberse reciclado bajo nuevos discursos y nuevos actores.

La presunta vinculación de estas empresas con Hernán Bermúdez Requena vuelve aún más delicado el caso, al tratarse de un nombre recurrente cuando se habla de opacidad, contratos dudosos y estructuras paralelas al aparato oficial.

Discurso contra corrupción, prácticas de siempre

Mientras desde tribunas oficiales se presume austeridad, honestidad y transformación, los expedientes periodísticos siguen exhibiendo contradicciones entre el dicho y el hecho. Obras públicas, contratos millonarios y empresas fantasma continúan apareciendo como una constante, especialmente en áreas donde el flujo de dinero es alto y la fiscalización suele llegar tarde.

Hasta el momento, no se ha informado de una investigación oficial ni de sanciones administrativas derivadas de estas revelaciones, lo que refuerza la percepción de que algunos funcionarios operan bajo un manto de protección política.

Otro expediente que se suma… y se acumula

El caso de Daniel Casasús no es un episodio aislado. Se suma a una larga lista de señalamientos que, sexenio tras sexenio, exhiben cómo las estructuras de corrupción no desaparecen, solo cambian de nombre, de color y de aliados.