De indispensables a piezas de nostalgia: así desaparecieron los teléfonos públicos de Telmex

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Hubo un tiempo en que realizar una llamada desde la calle implicaba buscar un teléfono público, llevar monedas o una tarjeta y esperar a que la otra persona contestara. Los antiguos aparatos de Telmex fueron durante décadas parte del paisaje urbano y hoy sobreviven como recuerdo de una época previa al dominio de los teléfonos celulares.

Los primeros modelos modernos con teclado de marcación y tecnología digital comenzaron a instalarse en México durante la década de 1980. En 1987, Telmex incorporó teléfonos públicos de alcancía equipados con teclado y microprocesador, capaces incluso de realizar llamadas de larga distancia.

Aquellos aparatos se convirtieron rápidamente en una alternativa fundamental para quienes no contaban con teléfono en casa. Su presencia comenzó a extenderse por calles, parques, hospitales, terminales y centros comerciales.

Posteriormente llegaron los teléfonos Ladatel, que funcionaban con tarjetas prepagadas. Durante los años noventa estos equipos se multiplicaron en distintas ciudades del país y las tarjetas telefónicas se volvieron un artículo cotidiano que podía adquirirse en numerosos establecimientos.

La telefonía pública alcanzó entonces una importante expansión. Telmex reportó que al cierre de 2003 tenía más de 725 mil teléfonos públicos instalados y que tan solo durante ese año se vendieron más de 265 millones de tarjetas Ladatel.

Para toda una generación, utilizar uno de estos teléfonos formaba parte de la rutina: había que localizar un aparato disponible, contar con monedas o una tarjeta, marcar cuidadosamente cada número y esperar la respuesta del otro lado de la línea.

Pero la llegada de los teléfonos celulares cambió rápidamente esa dinámica. Conforme los dispositivos móviles se hicieron más accesibles, los teléfonos públicos comenzaron a perder utilidad y presencia en las ciudades.

Lo que durante años representó una herramienta indispensable de comunicación pasó a convertirse primero en parte del mobiliario urbano y después en un recuerdo de otra época tecnológica.

Aunque Telmex aún conserva información sobre el servicio Ladatel y señala la existencia de teléfonos públicos que utilizan estas tarjetas, la telefonía pública ya no ocupa el lugar que tuvo durante sus años de mayor auge.

Hoy, encontrarse con uno de aquellos teléfonos de teclado, con su característica bocina, cordón y ranura para monedas o tarjetas, puede provocar una inevitable sensación de nostalgia.