PORCICULTORES DE MÉRIDA RECHAZAN SEÑALAMIENTOS DE GREENPEACE Y EXIGEN RIGOR CIENTÍFICO SOBRE LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA

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La asociación sostiene que los análisis realizados en 17 cenotes y pozos no permiten atribuir con exactitud el origen de los indicadores fecales; defiende el impacto económico del sector y asegura que mantiene acciones para reducir su huella ambiental.

 

MÉRIDA, YUCATÁN.— La Asociación Ganadera Local de Porcicultores de Mérida (AGLPM) rechazó los señalamientos que,  generalizan la responsabilidad de las granjas porcinas tecnificadas en la contaminación del acuífero de Yucatán, tras la publicación de un reporte de Greenpeace México sobre análisis realizados en 17 sitios entre cenotes y pozos de la entidad.

 

Mediante un comunicado, el organismo cuestionó la interpretación de los resultados y sostuvo que los indicadores fecales detectados no permiten distinguir por sí solos si su origen es animal o humano. Por ello, argumentó que no es posible atribuir con precisión la contaminación a una fuente específica únicamente con esos indicadores.

 

La asociación consideró que las conclusiones deben sustentarse en información científica verificable y advirtió que generalizar los resultados podría estigmatizar a una actividad productiva de la que, según sus cifras, dependen miles de familias yucatecas.

 

La AGLPM afirmó que la porcicultura tecnificada tiene una presencia relevante en la economía estatal, al señalar que el sector genera alrededor de 12 mil empleos directos y más de 36 mil indirectos, mediante 345 unidades de producción.

 

De acuerdo con el organismo, la actividad tiene presencia en cerca de 80 municipios y representa una fuente importante de ingresos y empleo en diversas comunidades rurales.

 

En materia hídrica, la asociación citó cifras atribuidas a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), contenidas en el Programa Hídrico Regional de la Península de Yucatán 2021-2024, para sostener que la porcicultura utiliza menos del uno por ciento del agua dentro de la actividad pecuaria y representa aproximadamente el 0.6 por ciento de las descargas registradas.

 

 

ASEGURAN QUE IMPLEMENTAN TECNOLOGÍA PARA EL TRATAMIENTO DEL AGUA

 

En su posicionamiento, los porcicultores afirmaron que diversas unidades de producción cuentan con sistemas de tratamiento de aguas residuales, mecanismos de ahorro y reúso de agua tratada, así como riego tecnificado.

 

También señalaron que el sector avanza en una etapa de modernización con tecnología que, según el comunicado, fue desarrollada y avalada por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el objetivo de fortalecer el cumplimiento de las disposiciones ambientales.

 

La organización agregó que la porcicultura tecnificada contribuye a la conservación de más de 15 mil hectáreas de selva maya, mediante acciones y monitoreos que, aseguró, cuentan con documentación histórica.

 

Asimismo, destacó que los sistemas de tratamiento generan un subproducto utilizado como abono estabilizado, el cual se dona a agricultores de comunidades vecinas. Según la asociación, este material ha mostrado beneficios para el mejoramiento de los suelos, con referencias a investigaciones del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).

 

EL DEBATE AMBIENTAL EXIGE INFORMACIÓN COMPLETA

 

La controversia vuelve a colocar en el centro de la discusión la protección del acuífero de Yucatán, una fuente esencial para el abastecimiento de agua de las comunidades y para el equilibrio de los ecosistemas de la región.

 

Mientras Greenpeace México ha difundido resultados de muestreos ambientales, la asociación porcícola cuestiona que esos hallazgos puedan utilizarse para responsabilizar de manera generalizada a toda la industria.

 

No obstante, determinar el origen de los contaminantes requiere evaluar los resultados de laboratorio, las condiciones de cada sitio, las posibles fuentes de contaminación y la información técnica disponible. La imposibilidad de identificar una fuente exclusivamente mediante indicadores fecales no descarta por sí misma la participación de alguna actividad productiva; tampoco permite atribuirle automáticamente la responsabilidad.

 

Por ello, la discusión necesita información verificable, estudios complementarios y una evaluación transparente de los riesgos ambientales.

 

La AGLPM reiteró su disposición a que el debate se desarrolle con rigor científico y diálogo entre los sectores involucrados. Su postura es que la protección del agua debe sustentarse en diagnósticos completos y no en generalizaciones.

 

El desafío para Yucatán consiste en garantizar la conservación de cenotes, pozos y acuíferos sin dejar de investigar todas las posibles fuentes de contaminación, exigir el cumplimiento de la normativa ambiental y transparentar los resultados de los estudios.