Tres días después de los terremotos que sacudieron Venezuela, las labores de búsqueda y rescate continúan entre los edificios colapsados, mientras historias de supervivencia alimentan la esperanza de cientos de familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.
Uno de los rescates más conmovedores fue el de Daniel Cordero, quien fue localizado con vida entre los escombros de un edificio en Catia La Mar. Con el rostro cubierto de sangre, fue auxiliado por rescatistas y trasladado en camilla ante la mirada de decenas de personas que seguían la operación y documentaban el momento con sus teléfonos celulares.
Las tareas de búsqueda prosiguieron durante el sábado con la participación de voluntarios, vecinos y familiares, además de un número creciente de brigadas internacionales especializadas en rescate. Organismos de ayuda recuerdan que las primeras 48 a 72 horas son determinantes para encontrar sobrevivientes, aunque las posibilidades aumentan si las personas atrapadas cuentan con acceso a agua o alimentos.
Entre los rescates que devolvieron esperanza también destacan el de un niño de cuatro años y el de un adulto mayor, quien fue recibido entre aplausos tras ser extraído con vida de los restos de una construcción.
Sin embargo, la tragedia sigue cobrando víctimas. En La Guaira, Daritza Polo confirmó el fallecimiento de su madre, una noticia que refleja el dolor que enfrentan numerosas familias afectadas por el desastre.
La incertidumbre también envuelve a Noribel Mendoza, quien desconoce el paradero de sus hijos Andrés David Molina Mendoza, de 21 años, y Ángel Eduardo Molina Mendoza, de 19, desde que el edificio donde vivían colapsó durante el sismo. Sus familiares mantienen la esperanza de que ambos hayan sido trasladados a algún hospital, aunque hasta el momento no existe información oficial sobre su situación.
El drama se repitió durante el rescate de los hermanos Leyder y Leymar Rojas, de 3 y 10 años, cuyos cuerpos fueron recuperados entre los escombros mientras su madre, devastada por el dolor, sufrió un desmayo en el lugar.
La tragedia también alcanzó a conocidos de la familia Mendoza, luego de confirmarse la muerte de un amigo y de su esposa, quien estaba embarazada. Pese al panorama desolador, familiares de las víctimas insisten en no perder la esperanza y destacan la solidaridad que ha surgido entre la población para apoyar las labores de rescate en una de las emergencias más dolorosas que ha enfrentado Venezuela en los últimos años.

